Un ensayo sobre lo transmedia
It´s time to introduce to Douglas Downey (…). He was hard to understand when he was drunk and his conversation openers would always sound like the title of a detective novel.
Aaron Sorkin – Molly´s Game
01. La insoportable levedad del ser
Siempre he pensado que este es un gran título. Desde aquel día de mi adolescencia en el que leí esa frase en la biblioteca y casi hipnotizado por su efecto empecé leer la novela de Kundera, me siento engañado por los títulos y decepcionado por los contenidos titulados. Lo único que recuerdo hoy de la novela es la fascinación por el descubrimiento de este misterio matemático: el nivel de decepción es directamente proporcional a la grandeza del título. Y la grandeza del título, a diferencia de lo que indica la lógica académica, está íntimamente relacionada con la capacidad de ser un conjunto de palabras vacías, capaces de hacer brotar obligatoriamente miles de versiones a priori de lo que podría ser que se esconde ahí abajo.
La palabra transmedia ha demostrado ser, bajo este parámetro, una palabra esencial para titular.
02. Cuando muere el zonzo viejo
Sabiduría popular: nadie nace sabiendo; la práctica hace al maestro.
Si algo ha perdido la tecnología es su transparencia. Por el otro lado, sin saber cómo funciona algo, podemos usarlo casi sin impedimentos. La razón por la que, al tocar una tecla del teclado, aparece una letra en la pantalla no es para nada análoga a una máquina de escribir mecánica. Pareciera que, con las tecnologías digitales, el intercambio es este: mientras más simple se vuelve un proceso, menos huellas de por qué ese proceso sucedió podemos hallar. Seguir los impulsos eléctricos de un celular poco nos dirá sobre la razón por la que un video grabado en Sudáfrica minutos atrás aparece en una pantalla.
¿Cuál es la ventaja, entonces, de ser un nativo digital si nadie nace sabiendo? Los europeos del siglo XVI no fueron más competentes en materia de escritura pese a la aparición de la imprenta. Sí hubo mayor disponibilidad de textos. Pero, gracias a sus nuevas competencias, decidieron volver cientos de años, a las fuentes más avanzadas de la humanidad occidental: la cultura greco-latina. Faltarían casi dos siglos para que la sociedad comenzara a escolarizarse.
Estar acostumbrados al uso de los aparatos tecnológicos de una época dista enormemente de ser “competente” con esas tecnologías. El saber hacer, independientemente de la tecnología, ha sido siempre cuestión de práctica.
No hay nada mejor para una vieja doxa que un gran título.
03. Andando se acomodan los melones
La pregunta siempre aparece: ¿hasta cuándo le durará el brillo al adjetivo Transmedia? En algunos campos se lo da por muerto mientras que en otros apenas se lo está descubriendo. Y sin ser exhaustivo, me animaría a decir que lo primero está sucediendo en los ámbitos (más) comerciales y que lo segundo, en espacios (más) educativos y académicos.
En mi caso, las palabras Narrativas Transmedia fueron el enigma suficiente para que comenzara a estudiar el espacio donde se cruzan las narrativas, las tecnologías y las comunidades. Y esto, independientemente de su nombre, dudo que desaparezca.
Frente a la incertidumbre, tomo prestado otro título que me ha acompañado toda la vida: ¿Qué hacer? Y en un acto reflejo, me respondo: “Lo mismo que hacemos todas las noche, Pinky. Tratar de conquistar el mundo”.