Narrar es narrar, no importa cuándo

Castells está en la base de nuestro pensamiento. Creemos, tal como él postula, que la estructura tecnológica y la superestructura social están altamente relacionadas, por lo que un movimiento en una de las partes impactará en la otra, de alguna forma. Ahora, las narrativas presentan una doble cara: están atravesadas por la tecnología y, a su vez, son una parte constitutiva de la trama social.

Respecto de la tecnología, las narrativas no pueden existir fuera del lenguaje. Y este, a su vez, es una de las tecnologías más antiguas que, entre otras cosas, permitió el alejamiento del camino de los animales y el nacimiento del ser humano como lo conocemos. Luego, con el advenimiento de la escritura, la imprenta, la radio, la televisión, internet, etcétera, las narrativas sufrieron cambios y fueron aggiornandose a los tiempos. A su vez, las narrativas, en su dimensión social, también fueron tomando diferentes lugares en cada momento histórico. Desde el entretenimiento al discurso didáctico, desde la política a la parodia, como organizadoras de comunidades o refuerzos de la sociedad de consumo.

Pero, al mismo tiempo, así como fueron cambiando junto a otras tecnologías y tomando diferentes lugares en cada sociedad, algunos elementos de las narrativas se mantuvieron eternos, invariables. Que algo tan íntimamente relacionado tanto con la estructura tecnológica de la sociedad y, por otro lado, tan íntimamente relacionado con la superestructura social, dado que el lenguaje es una especie de regulador en los discursos que ordenan los arreglos sociales, sea parte y juez del asunto permite que lo pensemos tanto adentro como afuera del conjunto tecnología/sociedad. Dentro, porque es una tecnología cuya aparición y adopción cambió las relaciones de ciertos primates entre sí y con su entorno. Y fuera porque, a su vez, es el lenguaje la tecnología que nos permite reflexionar sobre las relaciones.

Uno de los primeros problemas de la lingüística surge de la necesidad de aceptar que el objeto de estudio y la herramienta de análisis se solapan, están fundidos en una misma aleación. Este problema, aparentemente lejano de la reflexión sobre las narrativas, está en el centro de la cuestión: las narrativas se relacionan simbióticamente con las plataformas. Un cambio en una parte puede incitar otro cambio en otro aspecto del sistema. Pero, al mismo tiempo, hay elementos que están por fuera: narrar, siempre, desde el comienzo, es (más o menos) lo mismo.

Inmutablemente.